Curiosidades

El hijo le pasó el hacha a la madrastra

El hijo le pasó el hacha a la madrastra

sábado 31 de octubre de 2020 - 12:00 a.m.
Redacción El Siglo
redaccion@elsiglo.com.pa

Un viernes Dorinda fue a una reunión a la escuela de Ignacio y a medida que pasaba el tiempo el centro escolar iba quedando en silencio

José era un maestro a punto de jubilarse que hacía varios años que había dejado a su esposa, una mujer alta, elegante y muy decente y trabajadora, a la cual trataba mal y ofendía cada vez que se pegaba una borrachera, por una jovencita de 19 años de la etnia Ngäbe Buglé, que a pesar de su edad tenía dos comearroces y al menos dos maridos pasaron antes que él por su corta vida.

Dorinda conoció al maestro porque le daba clase a Ignacio Tugrí, su hijito mayor de 9 años, en una escuela retirada de la civilización, muy cerca a la frontera tico panameña, por el lado de Río Sereno.

Un viernes Dorinda fue a una reunión a la escuela de Ignacio y a medida que pasaba el tiempo el centro escolar iba quedando en silencio y sin habitantes, ella notaba que el maestro José no atendía por orden de llegada y cómo ella es de la clase que no se deja de nadie, se presentó donde el docente y le dijo: -maestro, me toca a mí-

José amablemente la miró de arriba abajo le contestó sonriente:

No, siéntese y espéreme que tengo que hablar mucho con usted, es más mande a Ignacio para su casa, él está bien, él es muy aplicado y estudioso, así que en unos minutos la atiendo.

Ignacio partió para su casa cumpliendo una orden de su maestro a quien apreciaba porque desde un tiempo para acá, sus notas eran muy buenas sin tanto esforzarse.

A las 3:50 de aquella maravillosa tarde solo dos almas quedaban en el centro educativo, porque hasta el celador entraba a las siete de la noche.

José comenzó su invocación con un poema de Julio Cortázar para impresionar a su perdiz temblorosa y asustada:

[ En la bóveda de la tarde cada pájaro es un punto del recuerdo. Asombra a veces que el fervor del tiempo vuelva, sin cuerpo vuelva, ya sin motivo vuelva; que la belleza, tan breve en su violento amor nos guarde un eco en el descenso de la noche ].

Obviamente Dorinda no tenía idea de lo que intentaba decirle el maestro, solo suspiró cuando escuchó la palabra amor. Fue así como José conquistó a la joven del pelo y negro como el carbón y abandonó a su esposa Clara, quien le había dado dos apuestos muchachos Aníbal y Melchor de 20 y 24 años.

Un buen día, por cosas de la vida, Melchor fue a buscar a su padre José a la escuela para entregarle un dinero que debía, pero el maestro no estaba en la escuela nadie pudo darle cuenta de su ubicación. Entonces se dirigió a su casa, no había ruido, sus hermanastros menores no se escuchaban. Llamó y nadie contestaba pero la puerta de la choza estaba abierta, llamó nuevamente: papá, papá.

Melchor entró a la casa y casi se choca de frente con Dorinda que estaba en el baño y salió con una toalla ceñida a su cuerpo y aún con el cuerpo mojado para ver quien era. Melchor quedó impactado y saludó amablemente. -Hola, cómo estás. -Hola-, contestó ella sonriendo de forma pícara.

Los dos jóvenes se comunicaron tan bien que ya terminaron bañándose juntos y sellaron un secreto que perduró hasta la muerte.

Fue así como José conquistó a la joven del pelo y negro como el carbón y abandonó a su esposa Clara, quien le había dado dos apuestos muchachos Aníbal y Melchor de 20 y 24 años.
 

comments powered by Disqus

Multimedia

  • Videos
  • Fotos
    Pie de foto.

Lotería

jueves 12 de noviembre de 2020

  • 1297 1er Premio
  • ABBB Letras
  • 18 Serie
  • 13 Folio
  • 8635 2do Premio
  • 2117 3er Premio
Change privacy settings