Curiosidades

Ese es panameño

Ese es panameño

lunes 5 de agosto de 2019 - 12:00 a.m.
Redacción El Siglo
redaccion@elsiglo.com.pa

Las parientes le llenaban la cabeza de historias picantes que la ponían a comparar el talento del patio con el único que ella conocía

Lastenia no había probado el sabor nacional porque cuando tenía dos añitos su mamá se casó con un suizo que se las llevó para esas lejanas tierras donde apenas cumplió la mayoría de edad la casaron con un primo del padrastro, otro ricachón que le pagaba todos los gustos, como traerla cada año a Panamá a ver los desfiles patrios. Ya en suelo patrio, Lastenia se mojaba con solo oír los cuentos de las primas casadas, emparejadas o amancebadas con panameños. Las parientes le llenaban la cabeza de historias picantes que la ponían a comparar el talento del patio con el único que ella conocía, el de los fulitos de la tierra de los relojes, quienes salían perdiendo por calle en la comparación, y cuando les detallaba a las primas cómo lo hacen los de allá, estas se desbocaban en críticas y concluían que los ñopitos eran tan fríos como su país. Cerraban el tema con una sugerencia ‘tienes que probar el manduco panameño para que sepas lo que es gusto de verdad'. Lastenia empezó a acariciar la idea de que la manduqueara un nacional y la vida la premió porque el marido no pudo venir con ella este año, por lo que traía como objetivo primordial en estas vacaciones de noviembre enredarse con uno nacido y criado aquí, en este país donde es posible mirar en una esquina a un cantonés, en la otra a un chipriota, más allá a un bengalí, más acá a un ugandés y por todas partes el montón de hermanos de países del área, revueltos con los que vienen de los puntos del interior. Con esa intención se madrugó para San Miguelito a pescar al pana que la pusiera a gozar como decían sus primas.

Al primero que le puso el ojo fue a Jamal, pero lo cortó enseguida, porque él dijo que no le gustaban las carimañolas. ¡No es panameño ese cabrón!, le dijo Lastenia a sus primas, quienes la ayudaban presentándole machos machotes canaleros para que no se regresara al país de los chocolates sin probar un manduco chocolatito y sabrosón. La suerte pareció sonreírle cuando le presentaron a Ariosto, pero este andaba con el anillo en la zurda y a Lastenia le dio miedo que se apareciera la mujer y la pusiera a probar el puño de panameña en lugar de lo que ella buscaba. Ya casi pasaban las últimas carretas cuando conoció a Dorindo, quien había venido del interior a ver el desfile capitalino. ¿Quieres carne en palito?, le preguntó él para halagarla y como ella tardó para entender él se adelantó y le compró dos. ¿Usted es gringa de Estados Unidos?, le preguntó Dorindo y a Lastenia le hizo gracia la ocurrencia y le contó su historia, menos que era casada y que vivía en Suiza.

¿Eres casado?, le preguntó para ir entrando en ambiente. ‘No, pero ando buscando', fue la respuesta de aquel y en ese momento le pasó un brazo por la cintura, Lastenia acogió la caricia y se quedó allí, pegadita al cholo, pensando en lo que les esperaba.

Así estaban, disfrutándose, cuando sintieron un jalón y oyeron una retahíla de insultos. ¿Qué diablos pasa aquí, quién es esta mujer?, le dijo una desconocida a Dorindo, que fue bajando el brazo enseguida, y Lastenia solo sintió que se iba el calor de su cintura. Pudo ver al panameño mentiroso escabullirse seguido de la recién llegada que gritaba insultos y trataba de alcanzarlo mientras este rápidamente se perdía entre la multitud. ‘¿Querías un panameño, no?, pues así son los hombres nacidos en esta tierra: ardientes, enamoradores, patrióticos y ¡mentirosos!, todos quieren tener dos, ponle el sello, si no queman no son panameños', le dijeron sus parientes cuando las reunió para decirles que había estado a un tris de ‘probar el calibre panameño', pero que lo había perdido porque el tal Dorindo era un mentiroso que le negó que era casado. ‘Así es el panameño', le dijeron y le tocó a Lastenia seguir buscando al pana que sea hombre de una sola mujer.

La suerte pareció sonreírle cuando le presentaron a Ariosto, pero este andaba con el anillo en la zurda y a Lastenia le dio miedo que se apareciera la mujer y la pusiera a probar el puño de panameña en lugar de lo que ella buscaba..
 

comments powered by Disqus

Multimedia

  • Videos
    Marta Noemí Noriega y los 500 años de la ciudad de Panamá .
  • Fotos

Lotería

miércoles 14 de agosto de 2019

  • 4334 1er Premio
  • ADDC Letras
  • 12 Serie
  • 6 Folio
  • 2620 2do Premio
  • 9183 3er Premio