Curiosidades

Entre dos amores

Entre dos amores

domingo 10 de abril de 2022 - 12:00 a.m.
Redacción El Siglo
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Tener dos mujeres en estos tiempos tan difíciles es una cosa de loco, pero hay quien quieren jugar, sin saber que puede salir lastimado

Tener dos mujeres en estos tiempos tan difíciles es una cosa de loco, pero hay quien quieren jugar, sin saber que puede salir lastimado.

Es el caso de Ernesto, un hombre de 36 años de edad, que se la pasa trabajando y desde muy joven se enfocó en lo que quería ser: ingeniero, y se quemó las pestañas hasta alcanzar su meta.

La vida lo ha tratado bien, con sus altas y bajas. Al finalizar su carrera universitaria consiguió una chamba, que no solo tenía un buen horario, sino una excelente paga.

Se casó a los 28 años de edad, y a los 30 años ya tenía un come arroz. Todo parecía ir de maravilla, pero Ernesto sentía que le faltaba aventura a su vida.

Una vez, camino a su trabajo, se topó con Ángela, una excompañera de la universidad y se volvió loco por ella, incluso, habían tenido un romance que no dio frutos por situaciones de la vida. Esa sensación revivió el día que la vio cruzar la calle. Ángela era pequeña, pero con un cuerpo y un rostro casi tallado por los dioses.

Ese día solo la saludo desde lejos, pero no pudo borrarla de sus pensamientos. Quería verla de nuevo y preguntarle qué había sido de su vida. No sabía con qué pretexto la invitaría a salir y si ella aceptaría al ser un hombre casado.

Ernesto nunca había querido engañar a su media naranja, pero la tentación que sentía era más fuerte que él. Por algo dicen que el diablo es puerco.

Ernesto y Ángela se volvieron a cruzar y ese día sí puedo saludarla y darle un fuerte abrazo, fue grato verse luego de años. Conversaron un rato y terminaron intercambiándose los números de teléfonos. Desde ese día las llamadas se incrementaron.

Ernesto no dejaba de babear por Ángela, quien le fue sincera y le dijo que ella nunca lo había olvidado y sufrió mucho cuando tuvieron que dejarse. Él no supo qué hacer, pues sabía que le estaba fallando a su mujer, pero tampoco le había sido muy sincero a Ángela, pues no tuvo valor para confesarle que estaba divorciado, cuando en realidad, no era así.

Ángela comenzó a aceptar las invitaciones de Ernesto y se las pasaban bien. Eran como unos tortolitos adolescentes enamorados. Solo que ella era la amante, y lo desconocía.

Así pasaron cinco meses de relación. Todo marchaba bien, hasta que un día, Ángela, recibió una llamada donde, no solo la insultan, sino que abrían los ojos. ‘soy la mujer de Ernesto', le dijo la desconocida .Ángela no sabía si llorar o agarrar a golpe a Ernesto por lo que le había hecho. Ella estaba cegada y enamorada él.

Al llegar la noche ella lo vio y le puso fin a la relación. No estaba dispuesta, aunque lo quisiera, a ser plato de segunda mesa. Ese día ambos lloraron, porque en el juego se habían enamorado. Ernesto por estar buscando un amante salió trasquilado, pues se quedó sin chicha ni limonada. Por querer ser picaflor perdió a su familia, a su mujer y hasta su amante.

Ernesto por querer ser picaflor perdió a su familia, a su mujer y hasta su amante.
 

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