Curiosidades

El galán

El galán

domingo 20 de marzo de 2022 - 12:00 a.m.
Redacción El Siglo
redaccion@elsiglo.com.pa

En su cacería se topó con Elvira, quien al principio no se fijó en Tito

"Yo quiero algo serio; me cansé del relajo", era como Tito pretendía enamorar a las chicas en el barrio El Limoso y más de una caía en las redes de sus palabras.

Tito, lo que no tenía de guapo, lo tenía en labia. Era un hombre flaco, sin nada del otro mundo, pero cuando se proponía a conquistar a alguien, lo lograba. Sus conquistas favoritas eran madres solteras.

En su cacería se topó con Elvira, quien al principio no se fijó en Tito. Pero como el man sabe que gota a gota se horada la roca, con su labia abrió un agujero y logró meterse en el corazón de aquella joven que tenía a más de tres pretendientes detrás de ella, más guapos que Tito.

Pasaron los días y Tito insistía que él quería algo serio, que estaba dispuesto por ella a establecerse y formar un hogar.

Las palabras del pretendiente no cayeron en saco roto, pues Elvira cayó en su trampa y le dio un chance de pretenderla.

Tito no solo tenía labia para conquistar mujeres, también les daba regalitos que a toda chica le encanta.

Elvira pensó que esta vez sí iba a tener algo serio con Tito y dejó de frecuentar a sus amistades de rumba, pues quería centrar la cabeza, ya que se había conseguido a un tipazo.

Lo que la pobre Elvira no sabía es Tito era mentiroso y en sus planes no estaba formar una relación seria con ninguna mujer, menos un hogar con Elvira. Solo la usó, porque al cabo de varios meses la dejó vestida y alborotada. Tito tenía otras novias, era todo un rompe corazón.

Elvira se dio cuenta de los cuernos que le montaba Tito y se decepcionó, pero no era la primera vez que atravesaba por este tipo golpe, así que logró asimilarlo.

En vez de reclamar como acostumbrada, sacó provecho y comenzó a pedir y a pedir. Ella comenzó a equiparse. Sin saberlo, Tito fue pasado por el carrito, ya que se había convertido en el cajero de Elvira. Cuando ella consiguió todo lo que quería, le dio una patada.

Tito se hizo la víctima y le reclamó. Elvira le contestó:' Cuando me ponías los cuernos no te reclamé nada'.

Tito, solo agachó la cabeza y se fue como un perro con la cola entre las patas. El tiro le había salido por la culata.

Lo que la pobre Elvira no sabía es Tito era mentiroso y en sus planes no estaba formar una relación seria con ninguna mujer
 

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