Curiosidades

El don Juan

El don Juan

martes 22 de octubre de 2019 - 12:00 a.m.
Redacción El Siglo
redaccion@elsiglo.com.pa

Tenía una novia para cada día de la semana o eso intentaba. 

‘Hola, Andrea, mi corazón es tuyo, tú lo sabes. A otra no puedo mirar'. ¿De verdad?, contestaba la enamorada. ‘Desde luego, reina mía. Esta noche paso a visitarte'. Y cerraba el teléfono. ‘Je, je. Mañana es martes, llamaré a Marisol', pensaba. ‘Hola, Marisol querida. ¿Cómo estás? Mañana es martes y quisiera invitarte al cine. Sí. Darán una buena película. Hoy no puedo verte, tengo mucho trabajo hasta muy tarde. Bueno, hasta luego'. ‘Ja, ja. Otra más. Llamemos ahora a Lucre', se decía. ¿Cómo estás, Lucre? ¿Triste y aburrida? Bueno eso tiene remedio. Te sacaré para un paseíto. ¿Cuándo? El miércoles'. De este modo llenaba César su agenda de citas. De verdad resultaba un hombre muy ocupado y dividido entre un sinnúmero de novias, a todas las cuales debía complacer. El detalle es que ninguna de ellas debía de sospechar la existencia de las otras.

Tenía una novia para cada día de la semana o eso intentaba. Y si ellas empezaban a extrañarse de ser citadas el mismo día cada semana, les intercambiaba las fechas. Incluso en alguna ocasión le decía a alguna que no podía verla esa semana. Pero usaba ese día para ver a otra chica ya conocida o a una nueva, que, al fin y al cabo, lo importante era la variedad. César no era tonto; sabía que las novias así, sin un propósito serio del pretendiente y sin que este mostrase constancia no pueden durar, pero eso no le preocupaba. Lo que él quería era tener chicas nuevas, experiencias nuevas. No amarrarse con ninguna. Por lo tanto, en cuanto la chica le apretaba en sus exigencias o él se aburría, pretextaba una incompatibilidad o armaba el motivo de una pelea para romper y buscarse otras. Este método le dio resultado muchas veces. Si describo al perfecto sinvergüenza es que ese era Liborio.

Un día César se citó con Rita en un restaurante de comida rápida. Él sintió apuro de ir al baño dejó por descuido sus llaves y su pequeña agenda en la mesa. Mientras esperaba su regreso, la curiosidad picó a Rita, que tomó la agenda y se puso a leerla. Allí leyó: ‘lunes: cita con Susana; martes: discoteca con Julia; miércoles: heladería con Natalia…' Sintió indignación. Pero entendió que no era momento para protestar. Si este tipo tenía la habilidad de pretender a varias a la vez y cumplir con todas, como hace el malabarista para mantener todas las naranjas en el aire, bien podía tener coartada para lo que ella había leído. Así que mejor era investigar, y si confirmaba sus sospechas actuaría con la ventaja de la sorpresa. Cuando César volvió, ella sonrió como si nada… Pero ya había tomado teléfonos de la agenda relacionados con las citas más próximas programadas por el sinvergüenza.

Rita llamó a las chicas al día siguiente y confirmó que todas eran ‘la novia' de César, o eso creían, como lo había creído ella de sí misma. Así que quedó con las jóvenes engañadas para verse en el lugar de la cita de César con Nereida. Miraron desde un auto a través de los cristales, suficiente tiempo para ver los besos apasionados del don Juan. Y entraron en el local. ‘¿Así que yo soy tu cita del lunes?' ‘¡Y yo del martes!' ‘Y yo del miércoles' ‘Y esta tonta (señalaron a Nereida)… la del viernes'. Él las miraba con terror. Nereida le dio una bofetada y se marchó. Las demás le cayeron a golpes. César tuvo que ir al hospital con la nariz rota y la cara muy magullada. Por supuesto, se quedó ‘sin hacha, calabaza y miel'.

Tenía una novia para cada día de la semana o eso intentaba. Y si ellas empezaban a extrañarse de ser citadas el mismo día cada semana, les intercambiaba las fechas.
 

comments powered by Disqus

Multimedia

  • Videos
  • Fotos

Lotería

sábado 30 de noviembre de 2019

  • 0025 1er Premio
  • BCDD Letras
  • 20 Serie
  • 11 Folio
  • 0232 2do Premio
  • 0117 3er Premio