Curiosidades

Una canita al aire

Una canita al aire

sábado 21 de marzo de 2020 - 12:00 a.m.
Redacción El Siglo
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Daniel Solano, es un muchacho que a sus 29 años tenía ya casi la mitad de las cuotas de seguro social pagadas.

Daniel Solano, es un muchacho que a sus 29 años tenía ya casi la mitad de las cuotas de seguro social pagadas, trabajador desde muy temprana edad ya se había hecho de una linda esposa, delgada y rubia de ojos color cacao y rubio cabello cuyos padres se la habían entregado en sus manos diez años atrás, en El Espino, en Veraguas de donde son oriundos ambos.

El matrimonio era perfecto, ella le había dado 3 vástagos en escalerilla de 7,5 y 3 años, dos niñas y un varón. A pesar de los tres partos y sus 25 abriles, Delsi Flores que así se llama la esposa de Daniel, se veía como de 15,porque después de cada alumbramiento su mamá, Joaquína la obligaba a tomar una pócima de entrañas de calabaza silvestre de la misma que usan para hacer totumas para beber agua y otros líquidos, dos veces al día para "limpiar su vientre después de la labor del parto".

Según Joaquina, aquellas pócimas le mantendrían sin vientre abultado, cuerpo esbelto y piel juvenil. Era verdad. Delsi tenía un cuerpo de venus, curvilinea, caderas tan duras como las campanas de una iglesia, además, sus dos volcanes blancos y firmes que afloraban de su busto hacían suspirar hasta los perros del barrio de Cerro Silvestre, donde Daniel le había hecho su casita con mucho esfuerzo.

Desde luego que como buena interiorana a Delsi le encantaba el baile sobre todo el típico, ella y Daniel eran muy buenos en la pista tipiquera, de hecho así se conocieron, en un baile de Ulpiano en Santiago, años atrás.

Para aquel tiempo, Delsi estuvo ahogando sus penas en aquella fiesta, ya que hacía tres meses había terminado con Ramiro Yáñez, su antiguo novio, porque él la quemaba y no era feliz.

Daniel no terminó la escuela secundaria por razones económicas y por eso, trabajaba de guardia de seguridad, en una agencia de la capital. En aquel trabajo acostumbraban trabajar 12 horas continuas y a veces tenían que doblar el turno porque el compañero no llegaba a trabajar.

El salario de Daniel le permitía comprar todas las cosas necesarias a su mujer, que también trabajaba duro pero cuidando a sus tres criaturas, limpiando el dulce hogar, lavando la ropa y cocinando para todos, pero el resto del tiempo descansaba sin ser interrumpida por molestia alguna.

Un día Delsi fue a la tienda del chino a buscar café, se había acabado y Daniel tenía llevar su café en un termo para pasar la noche en su trabajo. Esa tarde, a las 4:40 ella se puso un shorcito rosado muy corto, más arriba de la mitad de los muslos, una blusa semi abierta blanca y semi transparente sin más sostén que el aire fresco de la moribunda tarde, que dejaban ver la silueta dibujada por los dos volcanes.

Caminó por la vereda del barrio arraijaneño, con el tumulto de pregones, piropos y atrevidos gestos de cuanto macho me rodeaba el sector. Al llegar a la tienda, para su sorpresa casi se choca en la entrada con Yañez, su antiguo novio. Ella se sorprendió pero después de saludar entró directo donde estaba los sobres de café, en ese tiempo costaban 25 centavos, pero Ramiro quedó pasmado como un sonámbulo o mejor dicho como petrificado como la mujer de Lot.

Ya se iba pero no quiso irse hasta saludarla de nuevo, su carro, un jeep deportivo y todas las extras, lo esperaba a unos metro de la tienda del chinito. A Ramiro le explotaba el corazón, le temblaban las piernas y su corriente sanguínea se convirtió en un repentino torbellino.

-Hola, estás más linda, cómo estás - ripostó de inmediato tartamudeando a Delsi, ella le contestó friamente: bien y tu?

Dónde vives, te llevo? - preguntó el ex novio casi alocado y fuera de su centro normal de comportamiento. - No, gracias, vivo aquí cerca, contestó la hermosa mujer con frialdad pero ocultando un nerviosismo repentino.

Le pidió su numero para llamarla y ella concedió la petición, no sin antes advertirle que estaba casada.

Desde entonces,Ramiro visitaba todas las noches aquella tienda para ver a Delsi, ella dejaba a sus niños en casa a unos dormidos y al mayor viendo televisión mientras ella iba a la tienda.

Desde luego que como buena interiorana a Delsi le encantaba el baile sobre todo el típico, ella y Daniel eran muy buenos en la pista tipiquera, de hecho así se conocieron, en un baile de Ulpiano en Santiago, años atrás.Interamericana.
 

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