Curiosidades

La cama de la viuda

La cama de la viuda

martes 10 de abril de 2018 - 12:00 a.m.
Redacción El Siglo
redaccion@elsiglo.com.pa

Fue casi a las seis y media, cuando se retiraron los que fueron al brindis de la boda, mujeres en su mayoría

Se necesita mucha valentía y cero pudor para meterse a la cama de una viuda, sobre todo, si en ese mismo sitio engendró todos sus hijos y, lo peor, allí murió el hombre con el que convivió por añales. Ruperto y muchos del vecindario sintieron el llamado al pecado cuando Jazmín quedó viuda, a todos se les hacía agua la boca por sus tetas grandotas y su trasero que le combinaba en tamaño a las lolas que fueron por siempre la perdición del difunto y la admiración de un sinfín de caballeros que a solas soñaban con que Jazmín les hiciera la rusa o los amamantara en seco.

Fueron solo sueños eróticos de muchos, porque ella, hasta la muerte del marido, fue fiel a la fama de las mujeres de su familia que pregonaban ‘ser mujeres de un solo hombre', y cuando este fue llamado al otro lado, se entregó a un luto riguroso y paró a los pretendientes diciéndoles: ‘No crean que conmigo pasará lo que decía Severo: Las lágrimas de la viuda pierden su amargura desde el momento en que se acerque a enjugarlas la mano del amor'.

Con Ruperto fue diferente, porque se le dañó el inodoro, y este acudió a repararlo, sin mostrar ningún interés en Jazmín, a quien le dolió que el plomero no la mirara con deseo, y se empeñó en coquetearle; desde ese día se quitó el luto y empezó a vestirse sensualmente. Aunque indeciso, primero, Ruperto no pudo sobrevivir a las tetas descomunales, y pronto quedó enculado con ella, que le exigió matrimonio o no habría cuca. ‘Primero el papel y después el tropel', anunció Jazmín mientras le desnudaba las tetonzonas y rápidamente se las escondía de nuevo en un juego lujurioso que no resistieron los 43 años de Ruperto en soledad; una hora después dijo que sí, que se casaría con ella lo más pronto posible; tampoco pudo decir que no cuando la viuda dijo que vivirían en la casa de ella.

La soltería de ambos duró lo que tardaron en los trámites, tiempo en el que Ruperto ‘penó' intensamente tan solo con recordar las tetas de su prometida, y se llenaba de aguas al imaginarse pegado a ellas horas y horas. El día de la boda se levantó al amanecer, y antes de ir al Juzgado pasó por una mueblería comprando una cama, porque se le hacía duro acostarse y tirarse a Jazmín en la cama donde ella lo había hecho, quizás millones de veces, con el difunto.

Fue casi a las seis y media, cuando se retiraron los que fueron al brindis de la boda, mujeres en su mayoría, que la nueva pareja entró a la recámara, ya como marido y mujer. Ruperto, ganoso, aprovechó que su esposa entró al baño para sacar al patio el colchón del matrimonio anterior, luego desarmó la estructura, que también puso afuera, e instaló la cama nueva, donde se acostó desnudo y ‘100% dispuesto'.

‘Dios, cómo se te ocurre, qué has hecho, quita esa cama nueva y mete la otra, ahí he dormido durante treinta años y ahí seguiré durmiendo por el resto de mi vida', gritó en medio de un llanto caprichoso la recién casada. Como Ruperto no daba señales de levantarse, sino que la llamaba seductoramente a meterse a la cama con él, Jazmín se vistió y salió al patio con la intención de entrar la cama vieja.

‘Yo no pienso, por nada del mundo, acostarme contigo en esa cama', anunció Ruperto, ya apagado, cuando Jazmín entró con el colchón y el resto de su antigua cama conyugal. ‘No es no', siguió diciéndole y lo reiteró cuando la ansiosa mujer armó la vieja cama y se acostó ahí con la intención de torturarlo con el juego de las tetas que aparecían y desaparecían. Ahí se durmió, sola, porque en un segundo que ella no vio, Ruperto se fue de la casa, convencido de que le sería imposible lograr siquiera una erección en la cama del difunto.

La muerte tiene una sola cosa agradable: las viudas.
 

comments powered by Disqus

Multimedia

  • Videos
    Sebastián Piñera: “El Canal ampliado es una obra maestra de la ingeniería”.
  • Fotos

Lotería

miércoles 18 de julio de 2018

  • 5960 1er Premio
  • CABC Letras
  • 19 Serie
  • 9 Folio
  • 3358 2do Premio
  • 4744 3er Premio