Crónica roja

Los muertos, el ‘Pacto de La Colina' y la arrogancia de un presidente

Los muertos, el ‘Pacto de La Colina' y la arrogancia de un presidente
Fotografía El Siglo

Floyd Britton, Andrés Castillo y Polidoro Pinzón, presidente, secretario y vicepresidente del congreso estudiantil luego de ser electos en 1957.

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viernes 29 de mayo de 2020 - 12:00 a.m.
Pablo Castillo Miranda
pablo.castillo@elsiglo.com.pa

Como jefe de la Guardia Nacional, el presidente Ernesto De La Guardia, se rehusaba a dialogar con los grupos populares

El malestar popular y sobre todo los grupos estudiantiles de secundaria y los universitarios, llegó a su punto culminante tras meses de incertidumbre y desafuero estatal en mayo de 1958.

Como jefe de la Guardia Nacional, el presidente Ernesto De La Guardia, se rehusaba a dialogar con los grupos populares quienes exigían ser recibidos por el mandatario.

Belisario Herrera, pertenecía al grupo de hombres cercanos al presidente De La Guardia, reconoce que ‘la causa trágica del conflicto fue la arrogancia del presidente'.

‘Fui un observador de muchas cosas, estuve en la presidencia junto a Diógenes De La Rosa, mi memoria me dice que había muchas apetencias de poder de la oposición contra un presidente que fue muy digno', refiere Herrera.

El principal conspirador del presidente, según Herrera, era su vicepresidente Temístocles Díaz. ‘La agitación continuó y los muertos fueron por francotiradores de la Guardia Nacional, no lo voy a ocultar, porque Vallarino siempre estaba con la brutalidad y abuso del poder', aseguró el periodista y abogado.

Reconozco que el presidente De La Guardia fue un gran estadista, pero con una gran terquedad porque el siete, que era viernes, no recibió a los estudiantes que estaban ya enardecidos y los dirigentes querían conversar con él sobre muchos problemas y, él en vez de atenderlos se fue para Taboga, para el lunes ya la situación era insoportable y trajo como consecuencia la muerte del estudiante José Manuel Araúz. Ernestito era un hombre muy soberbio,', dijo Herrera.

La visión histórica de Olimpo Sáez, abogado y político, destaca la lucha estudiantil como un evento insurrecto.

‘El Pacto de La Colina fue el acuerdo de los dirigentes universitarios y secundarios para poner fin a la lucha insurreccional que se había desarrollado desde el 19 de mayo de 1958 con la muerte del estudiante del Arte y Oficio de 16 años José Manuel Araúz. La indignación estudiantil y popular por la violencia desatada por la Guardia Nacional llevó al movimiento estudiantil y al movimiento obrero a una huelga general que provocó muchos muertos y heridos.

En el Instituto Nacional se acuertelaron los estudiantes de secundaria rodeados por la Guardia Nacional y luego se produjo el Sitio de la Colina Universitaria donde se atrincheraron cientos de estudiantes, la Guardia Nacional rodeó la Colina Universitaria. Una Comisión con representantes estudiantiles y del Gobierno del presidente Ernesto de la Guardia lograron un acuerdo político conocido como el Pacto de la Colina para regresar a la normalidad y detener la violencia de la Guardia Nacional que se firmó el 29 de mayo de 1958.

Entre los acuerdos pactados estaban la rotación de los mayores de Zona cada dos años. Se aumentaban los impuestos a los cigarrillos para dedicarlos a la educación, se indemnizarían a las familias de los fallecidos y heridos y otros acuerdos para mejorar la educación nacional.

El Pacto de la Colina está firmado con la sangre de estudiantes y del pueblo de nuestros barrios marginados que apoyaron las banderas estudiantiles, primero más escuelas, menos cantinas y luego más escuelas menos cuarteles.

Ojalá los estudiantes de hoy honren la memoria de la lucha estudiantil del mayo heroico de 1958 con la vieja consigna estudiar y luchar ', señaló Sáez.

Ricardo Arturo Ríos Torres, presidente de la Unión de Estudiantes Universitarios (U.E.U), dirigió la marcha patriótica del 3 de Noviembre de 1959.

En su opinión La Generación del 58, combativa, heroica y mártir rompe todos los paradigmas del acontecer republicano. El 2 de mayo de 1958, en un acto patriótico sin precedentes, siembra banderas en el enclave colonial de la Zona del Canal. La Operación Soberanía, dirigida por Carlos Arellano y Ricardo Arturo Ríos Torres, supera la agresión psicológica del imperio de Washington que hace del área un sector prohibido para los panameños. La juventud le pierde el respeto a los gringos y entramos, pacíficamente, a nuestro territorio para expresarles la determinación de eliminar la perpetuidad, el enclave y los zonians.

Las negociaciones canaleras cambian de rumbo, nunca más revisiones, queremos la abrogación de todos los tratados y un nuevo acuerdo de plena jurisdicción en todo el territorio nacional: queremos el Canal. La democratización de la enseñanza surge como prioridad en el II Congreso Extraordinario de la Federación de Estudiantes de Panamá de 1957.

Mayo de 1958 inicia el año escolar ante un caos educativo, de Aguadulce sale una caminata hacia la capital de decenas de estudiantes. Las Asociaciones Federadas del Artes y Oficios, Liceo de Señoritas, Escuela Profesional y el Instituto Nacional los reciben y marchan el viernes 16 hacia la Presidencia de la República.

Ernesto De la Guardia no los recibe, regresan en nutrida manifestación el lunes 19. Raúl Arias, edecán de Ernestito ordena la represión contra la muchachada. Cuando llegan a la Iglesia de la Catedral, una bomba lacrimógena sin explotar impacta el corazón del estudiante artesano José Manuel Araúz.

El miércoles 21 de mayo se da un encuentro con Ernestito en el Palacio de las Garzas. Jaime De la Guardia, rector de la Universidad de Panamá toma la iniciativa del diálogo y con los decanos y los dirigentes Andrés Cantillo, Ricardo Quirós y Ricardo Arturo Ríos Torres se da una reunión en la cual, la FEP expone sus demandas. Exigimos la renuncia del ministro de Educación Víctor Juliao y la destitución del edecán presidencial, señala Ríos.

Ese día regresa al país Bolívar Vallarino, de Buenos Aires de una reunión con el Comando Sur y con él llegan los dioses de la muerte. Bolívar ignora el acuerdo del presidente.

El timón de mando de la República está en los cuarteles. El mandamás de turno es el comandante Bolívar Vallarino, antes lo es José Antonio Remón Cantera, el quita y pon de los presidentes de papel.

Vallarino el jueves 22 de mayo, sitia al Instituto Nacional. Los francotiradores de la Guardia Nacional disparan a matar, varios estudiantes son asesinados. Rolando Jiménez de tercer año del 3 Nido de Águilas es el primero en ser asesinado en las escalinatas del colegio. La soldadesca de Vallarino, se toma la capital, las balas ‘dum, dum' matan a más de 30 niños, estudiantes, jóvenes, adultos, ancianos. La morgue no se da abasto, los cuerpos están encima uno de otros.

Una lluvia de plomo tiñe de sangre al Chorrillo, Calidonia, Santa Ana y el Marañon, la protesta popular es silenciada con violencia homicida.

Finalmente, el historiador Arturo Guzmán, destaca que ‘sin creer lo que estaba pasando, atropellados injustamente, la masa estudiantil empezó a replegarse a lo largo de la avenida Central pero en su impotente rebeldía fue lanzando su violencia reprimida contra las vidrieras de los almacenes, incendió algunos autos oficiales, rompió hidrantes y, enfrentó a la caballería de la guardia con una carga de piedras.

Si el presidente De La Guardia recibe a los estudiantes no hubiera muerto el estudiante José Manuel Araúz porque no se hubieran generado esos graves problemas.
 
MUERTOS

30

Personas entre estudiantes y personas de civil fallecieron a punta de balas disparadas por la Guardia Nacional.

FRANCOTIRADORES

13

Uniformados con fusiles de largo alcance se encargaron de acabar con la vida de civiles en mayo de 1958.


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