Crónica roja

Adolescentes, caldo de cultivo para las pandillas

Adolescentes, caldo de cultivo para las pandillas

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lunes 3 de enero de 2022 - 12:00 a.m.
Erica Trujillo R.
etrujillo@elsiglo.com.pa

Especialistas concuerdan en que más programas de prevención, rehabilitación y reinserción son necesarios para alejar a los jóvenes de las pandillas

Cada año se cometen en todo el mundo 200,000 homicidios entre jóvenes de 10 a 29 años, lo que supone un 43% del total mundial anual de homicidios. Esto de acuerdo a información de la Organización Mundial de la Salud.

En Panamá, durante el 2021, fueron 222 víctimas en el mismo rango de edad. Adolescentes y jóvenes que apenas iniciaban sus vidas, algunos de ellos víctimas del momento y lugar equivocado y otros que habían decidido seguir el camino de las pandillas y quienes, en sus pininos en el mundo delictivo, terminaron muertos.

Estos chicos, quienes se suponen son el futuro del país, y que en teoría deberían estar en aulas de clases de escuelas y universidades, o consiguiendo un primero trabajo para iniciar en el mundo laborar, pues están en una edad productiva, se están perdiendo producto de la delincuencia y las pandillas.

Algunos son víctimas y otros están terminando como victimarios. Tal es el caso de ‘Toti' quien con 15 años ya tiene un amplio historial delictivo, incluyendo su vinculación en los homicidios de una niña de 5 años y de un niño de 4 años, en momentos que iba a cumplir con encargos como sicario.

Este jovencito es sobrino de un pandillero, a quien al parecer le siguió los pasos. Desde hurtos, robos, hasta crímenes, estos son los delitos en los cuales ha participado el menor de edad que hasta la fecha no ha sido juzgado por ningún caso, y por quienes las autoridades no han hecho absolutamente nada, pues tras su vinculación en el asesinato de una niña lo volvieron a dejar libre y meses después cayó en otro hecho donde perdió la vida otro infante y una mujer.

Menores sicarios

De acuerdo al criminólogo y psicólogo Carlos González hay que destacar el hecho que, en nuestro país, la edad de inicio es cada vez menor en los sicarios, en parte para aprovechar la inimputabilidad de la que gozan los menores de edad al cometer un homicidio.

Explicó que el inicio a temprana edad les permite a estos sicarios que vayan perfeccionando sus métodos a medida que avanzan en sus edades. Y este señalamiento nos lleva a preguntarnos ¿Qué tratamiento efectivo se aplicará para rehabilitar a estas personas?

‘Se conoce que el sicario es el resultado de las condiciones socioeconómicas en que nacen y crecen muchos menores de edad: de hogares desintegrados, criado por una sola figura parental usualmente la madre, carentes de cariño, que son desertores de sistema educativo, que inician a temprana edad actividades informales para generar ingresos económicos para sí mismo y para el hogar, sin las competencias para el mercado laboral entre muchos otros factores', sostuvo González.

Por su parte, Lucy Córdoba, quien se ha desempeñado por más de 15 años como defensora de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, y es activista a favor de la infancia sostuvo que la ciudadanía tiene que comenzar a ver la violencia con nombre propio.

‘Tenemos niños víctimas y tenemos niños victimarios, relacionado con los victimarios el génesis del problema es la familia. La violencia inicia desde el niño no nacido, lastimosamente, los padres de estos niños y adolescentes no están conscientes de la responsabilidad de tener hijos y de guiarlos', sostuvo Córdoba.

Agregó que estos adolescentes que hoy en día portan un arma, que llegaron a ser parte de los tentáculos del crimen, en su momento fueron niños o adolescentes que crecieron solos, sin una guía responsable.

El Estado debe garantizar un espacio seguro, y llegar al joven, al niño antes de que caiga en las manos de la delincuencia. ‘Es mejor prevenir para luego no reprimir', enfatizó la activista.

Si se previene al joven antes de que llegue la pandilla, podemos tener un espacio seguro, puede tener un proyecto de vida.

Tenemos que tener en cuenta que la pandilla para ese adolescente es una familia, allí encuentran los hermanos y padres que nunca tuvieron presentes y encuentran una supuesta protección en el jefe de dicho grupo delictivo.

Tenemos que llegar al joven, esto es una situación urgente.

Córdoba concuerda con el criminólogo Carlos González en que las condenas para los adolescentes son más flexibles y esto es un aspecto que atrae los cabecillas de las pandillas, pues para ellos es más garante captar a un adolescente que a un adulto.

Cero prevención

El exministro de Seguridad Pública Rodolfo Aguilera le atribuye el alza de los homicidios a un sistema represivo de policías sin motivación, de insuficientes fiscalías, juzgados y de cárceles de donde el 60% reinciden dentro del año siguiente a la liberación.

Indicó que hay cero prevención primaria, dirigida a familias en riesgo; dirigida a la madre soltera, cuyo hijo menor está rodeado de un ambiente negativo. Cero prevención secundaria, rehabilitación y resocialización de grupos de jóvenes en conflicto con la ley en las calles.

Además de cero prevención terciaria, es decir, cero resocialización de privados de libertad en las cárceles.

La prevención, mediante la rehabilitación y reinserción, es más expedita, más barata y más efectiva que la represión. Durante nuestra gestión con 13 millones al año, durante dos años, resocializamos exitosamente a más 1,000 pandilleros, y redujimos los homicidios de 783 anuales -promedio de la era Martinelli, según cifras de El Siglo- a 397 en 2016.

En contraste, este gobierno abandonó la prevención, gasta al año 800 millones en policías, 100 millones en fiscalías, 100 más en jueces y 75 más solo en alimentos para 18,000 privados de libertad. De 140,000 denuncias penales en 2 años no han encarcelado ni a 1,000 individuos, solo lograron condenar a 100 pandilleros de unos 4,000 que hay en todo el país. 60% de los presos reincidirán.

Lo reitero, aunque sea impopular, aunque afecte los índices de aceptación del gobierno, la prevención reduce los índices y reinserta a los violentos, de manera expedita y a bajo costo. Aunque la represión siempre será necesaria.

‘Juan Manuel Pino, ministro de Seguridad y John Omar Dorheim director de la Policía Nacional son buenos oficiales, pero ellos son oficiales de policía, agentes de autoridad, brazos ejecutores, no dictan políticas, planes y programas, solo los ejecutan. Es necesario que la Presidencia dé un golpe de timón y establezca un nuevo set de políticas, planes y programas. Si lo hacen, el futuro será prometedor', sostuvo Aguilera.

‘Más Fiscalias, Jueces Penales, Peritos de Criminalística. Más y mejores Cárceles. Reinstaurar Punta Coco y enviar allí a los capitanes de las mafias locales', Rodolfo Aguilera, exministro de Seguridad.
 

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