Crónica roja

¡ Abran la puerta por favor, nos estamos quemando!

¡ Abran la puerta por favor, nos estamos quemando!

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domingo 19 de enero de 2020 - 12:00 a.m.
Pablo Castillo Miranda
pablo.castillo@elsiglo.com.pa

‘Muéranse, ¿ahora no son hombresitos?', les grataba el teniente Blake, según un testigo

El 9 de enero de 2011, alrededor de las 2:00 de la tarde, se produjo una protesta por las condiciones del penal, la policía lanzó bombas lacrimógenas y se generó un fuego dentro de la celda 6. Cinco menores murieron calcinados por las llamas, en el Centro de Cumplimiento de Tocumen.

Los jóvenes gritaban al unísono con desespero y terror, sentían el infierno de las llamas devorando sus cuerpos dentro de la pequeña celda, en tanto, los policías, en vez de ayudarlos dispararon bombas lacrimógenas que avivaron el fuego, según el padre de una de las víctimas.

Se quemaban

¡Por favor, abran la puerta nos estamos quemando!, gritaban varios de los chicos desde adentro. A esta súplica, un policía, posteriormente identificado, contestó: ¡silencio ombe! mientras las llamas salían por las ventanas.

Erik Batista, padre de uno de los fallecidos, acusó que ‘el teniente Ernesto Blake le contestó a los infortunados jóvenes: ¡muéranse! ¿Ahora no son hombrecitos?

Imágenes de televisión registraban el momento en que uno de los policías del penal, observaba tranquilamente las llamas cuando salían por el ventanal de la celda al tiempo que se escuchan los horrorosos gritos de los seres humanos adentro. Morían lenta y desesperadamente.

Batista recuerda que ‘ellos querían rehabilitarse, pero a cambio recibieron abusos policivos; un día antes, el 8 de enero, mi hijo me decía que los policías no les permitían bañarse, tampoco que su familia les llevara comida'.

Juicio

En la celda 6 se encontraban los menores Eric Batista de 17 años; Benjamín Mojica Roberts de 16; José David Frías Rentería de 17; Víctor Jiménez Palacios de 17; Omar Richard Ibarra de 16; Cristian Mora de 17, y David Ríos Suazo de 16, quienes sufrieron quemaduras que hasta un 80% de su cuerpo, según datos forenses.

Batista, Mojica, Frías, Ibarra, Jiménez y Palacios fallecieron en el hospital Santo Tomás, entre el 11 y el 22 de enero de 2011. Solo Cristian Mora y David Suazo abandonaron con vida la institución de salud posteriormente.

Los familiares de las víctimas presentaron una denuncia penal ante el Ministerio Público contra los responsables.

Por el caso se señaló a doce personas: Iris Nedelka Cedeño Fernández (directora del centro); Alexander De Gracia y Guillermo Ábrego Fernández (custodios civiles); y los policías Luis Carlos Ortega, Joel Rodríguez, Luz María Padilla, Eduardo Barreno Bernal, Ernesto Blake, Eduardo Valdés, Maikol González, Darío Caballero y Ángel Batista.

Cuatro años después, luego de que la fiscalía encargada del caso armara un expediente de 22 tomos con aproximadamente, cinco mil fojas cada uno, la magistrada María de Lourdes Estrada, del Segundo Tribunal Superior de Justicia, en calidad de jueza sustanciadora, llamó a juicio para deslindar la responsabilidad de estas 12 personas a quienes se les acusa de homicidio doloso, homicidio en grado de tentativa, y delito contra la libertad por vejámenes y maltrato.

La jueza Estrada citó a 104 personas a comparecer ante el estrado como testigos. ‘No hay absolutamente ninguna prueba en este expediente que indique que el fuego se inició por responsabilidad, culpa o intervención de los menores', aseguró la fiscal Geomara Guerra.

‘Yo vi a Johnny [Víctor Jiménez] y a su primo [David Frías] que se abrazaban mientras se estaban quemando. Lloraban y pedían por su mamá', dijo en su declaración el sobreviviente David Ríos Suazo.

La magistrada Estrada declaró culpables de los delitos de homicidio en grado de consumación a los policías Carlos Ortega Montenegro, Ángel Batista Rivas, Eduardo Enrique Berreno Bernal y a la exdirectora Iris Nedelka Cedeño Fernández; y fueron condenados a 46 años de cárcel. En tanto, a los agentes Joel Alexis Rodríguez Agrazal y Maikol Ariel González Sánchez se les dictó una pena de 40 años de prisión.

Por castigo infame y medidas arbitrarias se condenó al custodio Guillermo Ábrego García y a los policías Ernesto Rogelio Blake Luke y Darío Caballero a 6 años de prisión. Estos tres fueron absueltos del delito de homicidio en grado de consumación en perjuicio de los jóvenes.

Una fuente judicial informó que el caso está en apelación en la actualidad en el Tribunal Superior de Apelaciones desde el año 2017 y aún no se ha resuelto, se desconoce si los condenados gozan de alguna medida cautelar.

TESTIMONIOS

‘Si usted los hubiera visto, aún tendría la imagen grabada en la mente. Salieron con la piel negra, cayéndosele'.


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